• Poseedor de una voz inolvidable, José Antonio Méndez buscó caminos para expresarse deseando que su audiencia no se complicara tratando de entender arpegios y modulaciones. Eso no significa para nada falta de intensidad y densidad melódicas y literarias. El venidero 21 de junio estaría cumpliendo 94 años de edad. De su partida física se cumplen 32 años este 10 de junio. Su obra continúa vigente bajo el signo de la inmortalidad.

    Poseedor de una voz inolvidable, José Antonio Méndez buscó caminos para expresarse deseando que su audiencia no se complicara tratando de entender arpegios y modulaciones. Eso no significa para nada falta de intensidad y densidad melódicas y literarias. El venidero 21 de junio estaría cumpliendo 94 años de edad. De su partida física se cumplen 32 años este 10 de junio. Su obra continúa vigente bajo el signo de la inmortalidad.

José Antonio Méndez vivió los conflictos eclesiásticos que llevaron a cambiar una parte de la letra de su emblemático tema “La Gloria eres tú”. Partió hace 32 años. Fue el Filin en persona.

Desde la llegada de los invasores a la Abya Yala fueron historias de nunca acabar las prohibiciones de la corona española a las manifestaciones culturales y musicales de los pueblos originarios y de los pueblos que  llegaron esclavizados a los territorios llamados también americanos.

El surgimiento del sincretismo se debe en buena parte a tanta medida coercitiva contra nuestros pueblos.

En cuanto al siglo XX y la música popular, más allá de la misma iglesia, el conflicto se planteó con la moralidad por ella impuesta en nombre de un Dios que (paradoja) propicia las circunstancias de creación de los músicos en la América Latina y el Caribe.

Hay que señalar también que a veces los gobiernos de países, influenciados por esa “moralidad” de la Iglesia católica se han amparado en ella para prohibir canciones que  “atentan contra la  jerarquía eclesiástica”, cuando en verdad son cantos de denuncia o de protesta.

Ejemplos hay muchos. En el caso venezolano abundan, y se consigna un ejemplo: “El Gabinete del Diablo” de 1975, en pleno gobierno de Carlos Andrés Pérez. El zuliano y gaitero Astolfo Romero hizo el tema y lo interpretó con Cardenales del Éxito, y el gobierno, a cuenta del diablo y de que eso pasaba en terrenos celestiales, lo prohibió. Ya se sabe el efecto que la prohibición causó en el Zulia (zona petrolera) y en Venezuela.

El gabinete del diablo

En México hay también un ejemplo emblemático. Le sucedió a uno de los más importantes compositores de la historia mexicana, Agustín Lara.

Como es sabido, Lara tuvo dos grandes pasiones: la música y las mujeres, y a una de ellas (se especula que pudiera haber sido María Félix, quien llegó a ser su esposa) compuso “Palabras de mujer”. El meollo del tema es que Agustín Lara escribió: «Aunque no quiera Dios, ni quieras tú, ni quiera yo, hasta la eternidad te seguirá mi amor», y bueno, México vivió el dilema eclesiástico del reto a Dios. La iglesia puso el grito al cielo, y los pacatos también. No se puede obviar el dato de la tremenda fama y jerarquía de Agustín Lara en su tierra natal, pero ganaron la censura y el conservadurismo y el tema se canta así:  «Aunque no quieras tú, ni quiera yo, lo quiso Dios…».

Queda como inmenso testimonio y prueba ante la historia una de las primeras grabaciones de ese tema, en la voz de Toña La Negra (Antonieta del Carmen Peregrino), la inmortal intérprete de Lara, nacida en Veracruz, donde queda asentada la letra original. “Aunque no quiera Dios”.

Palabras de mujer

Así aconteció, igualmente, con uno de los más emblemáticos temas, “La Gloria eres tú” del legendario compositor y cantautor cubano José Antonio Méndez, uno de los pilares fundamentales del movimiento del Filin en Cuba, así como de la lucha por la reivindicación de los autores, arreglistas e intérpretes cubanos ante el mundo.

Eres mi bien lo que me tiene extasiado/ por qué negar que estoy de ti enamorado/ de tu dulce alma/ que es toda sentimiento.

De esos ojazos negros de un raro fulgor/ que me dominan e incitan al amor/

eres un encanto/ eres mi ilusión.

Dios dice que la gloria está en el cielo/ que es de los mortales el consuelo al morir.

Desmiento a Dios, porque al tenerte yo en vida/ no necesito ir al cielo tisú/ si alma mía, la gloria eres tú.

Fue una verdadera lástima que Toña la Negra, quien difundiera “Palabras de Mujer” de Agustín Lara, en su original, sucumbiera a las presiones que le hicieron en la televisión azteca cuando en su momento fue a entonar “La Gloria eres tú” el tema de José Antonio Méndez. “Que si la iglesia, que si la Fe, que si pueblo se va a sentir ofendido”… y Toña accedió a cambiar el ‘Desmiento’ por el ‘Bendito’. Y así se quedó, porque además Pedro Infante lo iba a incluir en la película “Dos tipos de cuidado”. Bendito.

No sólo Toña alteró el texto. Lo hicieron los grandes intérpretes  del tema como “Los Tres Diamantes” o Lucho Gatica. Desmentir a Dios en aquellos tiempos se transformó en todo un problema. Los cambios para esas interpretaciones se hicieron con permiso del autor. José Antonio Méndez compuso “La Gloria eres tú” cuando tenía 20 años de edad. Ya había sido monaguillo en la Iglesia del Carmen habanera.  Hizo uso de una fenomenal licencia poética que fue tomada casi como una herejía, pero cada vez que se presentó ante diversos auditorios y entonaba su composición era el público el que cantaba “Desmiento a Dios”, y él “el ronco maravilloso” los secundaba.

“La Gloria eres tú”

José Antonio Méndez y Omara Portuondo

 

Los Pinos, La Habana

Fue el 21 de junio de 1927 cuando nació en La Habana, en el Reparto Los Pinos del municipio de Arroyo Naranjo, quien sería conocido como “El ronco maravilloso” y también como “El King”, pero en su humilde infancia ese horizonte no asomó tan temprano. Fue hijo de un matrimonio trabajador en el que la madre inculcó a sus muchachos el amor al estudio, enseñándoles ella misma a leer y escribir. Se esmeraron sus padres porque estudiara y José Antonio Méndez García así lo hizo, pero la música andaba ya rondando por ahí, y tan rondando estaba que José Antonio fue capaz de estrenar su primer tema en una fiesta de bachillerato, junto a sus compañeros de liceo. Tenía para entonces 13 años. Ese mismo años de 1940 participó en un afamado programa radial, “la Corte Suprema del Arte” y compitió con un tema mexicano. Ganó.

La década de los cuarenta significaría para Méndez la vida misma. En 1943 comenzó su trajinar radial la emisora Mil Diez en La Habana y par de años más tarde lo que hacía en la música el Joven del reparto Los Pinos se vería ensamblado con lo que hacían otros jóvenes músicos y autores como él. Tal sincronía generacional daría paso al movimiento del Filin, trascendente y revolucionario en la historia musical cubana.

Ese grupo de músicos, entre los que se encontraban José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Rosendo Ruiz Quevedo, Enrique Pessino, Luis Yáñez, Rolando Gómez, Giraldo Piloto Bea, Andrés Echeverría, ‘El Niño Rivera’, Ñico Rojas, Armando Guerrero, Francisco Fellove, Marcelino Guerra “Rapindey”, Bebo Valdés, contaba además con guitarristas extraordinarios, pianistas, treseros y, por supuesto, cantantes como Pepe Reyes, Elena Burke, y Omara Portuondo, entre otros.

Esos entonces muchachos del Filin, de aquella canción intimista que revolucionó el concepto romántico en la música de Cuba, tuvieron una hermosa vitrina en la emisora Mil Diez, recién nacida también. El trío Xochimilco y el grupo Loquibambia, que José Antonio Méndez integró junto a Frank Emilio, Omara Portuondo, Bobby Williams, Jorge Mazón y Alberto Menéndez, pasaron por la estación radial en numerosas oportunidades. “Novia Mía” y “La Gloria eres tú” de José Antonio Méndez corresponden a esta etapa, que el filinero va a continuar en México cuando el santiaguero Pepe Reyes lo estimula para que pruebe fortuna en tierra azteca. Antes, en 1948, el intérprete Orlando Guerra, conocido mundialmente como “Cascarita” tomó varios temas de Méndez para grabarlos con la orquesta Casino de la Playa. No eran boleros. Eran guarachas como  “Pa que te dure”, “Se cansa uno” y “Ay, qué jelengue”, guarachas casi de protesta, se podría decir en la actualidad.

 

Ay, qué Jelengue. Cascarita.

 

México

Sería determinante en su vida, obra e inquietudes gremiales. En 1949, José Antonio Méndez hizo varias grabaciones como intérprete, con el conjunto de Julio Gutiérrez y luego viajó a México, por invitación del cantante santiaguero Pepe Reyes, y allí trabajó entre otros junto Agustín Lara (en su programa La Hora Azul), Gonzalo Curiel, Álvaro Carrillo, Vicente Garrido, María Luisa Landín, José Sabré Marroquín y otros. Dámaso Pérez Prado y Benny Moré le brindaron apoyo igualmente y hasta grabaron su guaracha “Pa que te dure”.

Entre 1955 y 1956 Méndez hizo sus primeras grabaciones en México, por iniciativa de Mario Rivera Conde -alto ejecutivo de la casa discográfica RCA Victor Mexicana, con un repertorio integrado por obras propias y de otros compositores como César Portillo de la Luz, y acompañado por las orquestas de Chucho Zarzosa y Mario Ruíz Armengol.

En 1957 salió al mercado su primer disco de larga duración, José Antonio Méndez canta solo para enamorados, que incluía, entre otras piezas, Mi mejor canción, Como los demás, Sufre más, La gloria eres tú y Novia mía; Delirio, de César Portillo de la Luz, y Mil congojas, de Juan Pablo Miranda. Ese mismo año, luego de un corto viaje a Guatemala compuso, en México “Si me comprendieras” otro de sus inmortales temas, el cual fue inmediatamente grabado por el chileno Lucho Gatica con notable éxito.

Si me comprendieras. Lucho Gatica

Le fue siempre bien a José Antonio Méndez en México y de hecho siempre se refirió a esa estancia como una etapa decisiva, productiva e inolvidable por la que más de una vez sintió nostalgia. En tierra azteca dejó cinco producciones discográficas, pero el bardo decidió retornar a su país al triunfo de la Revolución Cubana en 1959.

Vuelta a la casa

Recibió el reconocimiento de su pueblo apenas pisó tierra cubana. Quien retornaba no era solamente un compositor de jerarquía y un filinero de oro. Regresaba un cubano preocupado por el mal trato internacional (sobre todo estadounidense) a los Derechos de Autor, en especial a los autores de Cuba. Regresaba un artista integral, con conciencia, y proactivo. Se recuerda el reconocimiento que organizó en su honor el Club Cubano del Jazz en 1960.

José Antonio Méndez siguió componiendo y cantando en diversos locales nocturnos de la capital cubana. Para 1967 es elegido presidente de la Sociedad de Autores Musicales de Cuba tomando en cuenta toda la experiencia adquirida cuando estuvo al frente de la casa editora Musicabana, para independizar de los grande monopolios la creación musical de los cubanos.

Estuvo en Nicaragua, volvió a México como parte de un elenco musical de Cuba, grabó nuevamente, esta vez en La Habana y se mantuvo  en alta frecuencia autoral.

Para cantar sentía especial predilección por “El pico Blanco” ubicado en los altos (pent house) del hotel Saint John’s, en el vedado habanero. Llegando a ese local, para presentarse, sufrió el accidente (atropellamiento) que le costó la vida la madrugada del 10 de junio de 1989. Estaba por cumplir los 62 años de vida. Junio lo trajo al mundo y junio lo llevó a otros paisajes musicales.

En su homenaje un grupo de calificados músicos venezolanos, vocalizando la exquisita voz de Fabiola José, grabó “La Gloria eres tú” tomando la letra original salida del filin del inolvidable compositor.

Obra

Poseedor de una voz inolvidable, José Antonio Méndez buscó caminos para expresarse deseando que su audiencia no se complicara tratando de entender arpegios y modulaciones. Eso no significa para nada falta de intensidad y densidad melódicas y literarias.

Entre sus obras están: Novia mía, Por mi ceguedad, Soy tan feliz, La gloria eres tú, Cemento, ladrillo y arena, Como los demás, Ese sentimiento que se llama amor, Me faltabas tú, Mi mejor canción, Por nuestra cobardía, Sufre más, Tú, mi amor divino, Y decídete, mi amor, Ayer la vi llorar, Quiéreme y verás, Si me comprendieras, Háblame de frente, La última la traigo yo, ¿Por qué dudas?,  y Qué jelengue.

El venidero 21 de junio estaría cumpliendo 94 años de edad.

De su partida física se cumplen 32 años este 10 de junio.

Su obra continúa vigente bajo el signo de la inmortalidad.

Lil Rodríguez