Hace ya 17 años, surgió la feliz idea de que la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC) de Santiago de Cuba tuviera una nueva institución adscrita: la Escuela Taller Ugo Luisi para la preparación de jóvenes en los oficios relacionados con la conservación y protección del patrimonio.

Con ello, no sólo se formaban los jóvenes en especialidades como electricidad, plomería, albañilería, herrería, carpintería, jardinería o arqueología, también se sembraba en los bisoños la semilla de caminar por una ciudad e identificar estilos arquitectónicos, técnicas constructivas o materiales usados antaño.

La importancia de la creación de la Ugo Luisi llega, incluso, más allá.

Varias generaciones de jóvenes se han formado en esa famosa tríada que tanto menciona Omar López, director fundador de la OCC, que es vital: conocer, reconocer y proteger el patrimonio.

Un salón, en medio de una obra, se convirtió en un aula para que los jóvenes aprendieran sobre técnicas constructivas empleadas en la Colonia. Foto Osvaldo Pérez Bell

Aprender hacer, en tiempos de Covid

Si bien este ha sido un año atípico para todos los cubanos, en la Escuela Taller Ugo Luisi no han querido que la Covid 19 afecte la calidad del proceso docente educativo.

Es por ello que, tomando todas las medidas para evitar el contagio y la propagación del peligroso virus, los alumnos y profesores están inmersos en las prácticas preprofesionales, específicamente en obras de alto impacto en la ciudad de Santiago de Cuba.

Para Osvaldo Pérez Bell, director de la Escuela Taller Ugo Luisi, tiene gran importancia que todos los alumnos de la institución estén volcados en la restauración de la que fuera la casa del patriota Francisco Vicente Aguilera.

“Nos hemos trazado tres objetivos. El primero es la formación de los alumnos; y el segundo, una serie de conferencias impartidas por Omar López con el objetivo de enseñarle a los alumnos técnicas constructivas que se empelaron en el edificio, que data de la época de la Colonia. El tercer objetivo, es que los alumnos pongan en práctica todo lo aprendido en el proceso educativo”.

En los diferentes espacios de la casona, ubicada frente a la Plaza Aguilera, trabajan todos los estudiantes de la Ugo Luisi, los 153 alumnos distribuidos en los diferentes años y especialidades. Hacerlo, y respetar las medidas de aislamiento, ha sido un reto.

“Se ha confeccionado un plan para que todos trabajen de forma escalonada y según se requiera. Así garantizamos que todos pongan en práctica lo aprendido pero que estén los que se requieran en el momento”, señala el directivo.

Las especialidades de albañilería y carpintería, por su importancia en la obra, sí están presentes en las acciones constructivas todo el tiempo. Las demás, rotan según las necesidades, pero no sólo en la casona de Aguilera, sino que también lo hacen en las demás acciones constructivas en las que están inmersos estos jóvenes.

Alumnos de la especialidad de herrería dan mantenimientos a las piezas de metal. Foto Osvaldo Pérez Bell.

Actuales caminos de los jóvenes de la Ugo Luisi

En la casona de Aguilera, como le han apodado a este pretensioso proyecto de recuperación de la antigua vivienda que data de la Colonia, trabajan además de los estudiantes, los 18 profesores de la Ugo Luisi.

Ellos, igual que los educandos, están inmersos en la demolición de los añadidos de la edificación y evacuación de los escombros, mientras que los carpinteros recuperan vigas soleras y de entrepiso, a la vez que están apuntalando la estructura.

Los herreros, por su parte, recuperan las rejas y le dan mantenimiento, mientras que los plomeros están trabajando en el descubrimiento del aljibe, “lo cual es bastante significativo pues nos permite ser empleado como material de estudio. Ellos pueden ver no solo los materiales, sino también las técnicas de construcción empeladas. Ahí están los plomeros, quienes trabajan también en todas las facilidades temporales que se necesitan, en estas últimas también han trabajado los eléctricos. Y todas las especialidades participan en la evacuación de escombros”, significa Pérez.

Los jardineros han tenido delante una obra titánica: la eliminación de tres árboles parásitos de proporciones descomunales que han desvelado a unos cuantos. En esta última tarea, también han participado los arqueólogos de la OCC.

“Algunos alumnos nos han manifestado, de forma voluntaria, su deseo de seguir trabajando en esta obra durante el verano, algo que es muy significativo y habla de la preparación que reciben en la escuela”.

Farmacia Bottino, el fortín de Yarayó y un edificio en la calle San Gerónimo, reverdecen con juventud

Ubicado en la Avenida Patria está el famoso fortín de Yarayó, una de las piezas más visibles para el santiaguero de lo que fuera el antiguo sistema defensivo colonial de la urbe. Por su singular forma, y color amarillo, resulta identificativo de la ciudad.

“Los albañiles de primer año y carpinteros de segundo año están trabajando en él, y alternan sus labores en este fortín con las que realizan en los demás sitios vinculados al quehacer de la Escuela Taller Ugo Luisi”, refiere Pérez.

En el fortín de Yarayó trabajan en la cubierta, en el entrepiso que fue restaurado totalmente, y en la albañilería con la colocación de nuevas lozas y revestimiento.

Por su parte, en la calle San Gerónimo, trabajan en un edificio ecléctico “ahí los albañiles trabajan en el desconche, en los muros que así lo necesitan, y también se va a restaurar parte del falso techo”.

Por último, los alumnos de la escuela están también inmersos en un mantenimiento en la cubierta de la Farmacia Bottino un edificio que es, por mucho, una de las obras más importante en la historia de la Ugo Luisi.

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Author: casadranguet

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