¡Conmigo, hay que andar al hilo…!

Quizás nadie sepa ya la fecha en que nació, aunque parezca insólito algunos preguntan todavía por él… ¡Ese es el precio de convertirse en una leyenda!

Vicente Suñer La PlacitaVicente Suñer Pozo, el viejo de las mil batallas, el injuriado, el querido, fue sin dudas otro de los principales puntos de apoyo en el fomento de la colosal obra que es el Tropicana Santiago, a su cargo estuvo la primordial y delicada tarea de construir y dirigir la Escuela formadora de bailarines, tarea que asumió con heroica entrega hasta que esta desapareció.

Todos sabían de su mal carácter, en esa escuela no se podía andar con majaderías ni escabullirse, -había que darlo todo, el claustro de profesores era leal a su Director y éste los respaldaba- para cualquier alumno que aspiraba a ingresar el elenco del Cabaret Tropicana Santiago lo peor que pudiera suceder era tener que enfrentarlo por alguna indisciplina, otro tanto ocurría con el elenco del Cabaret, para muchos era preferible agenciarse un certificado médico que ser sancionado una semana en la Escuela.

Desde otra perspectiva se recuerda al “viejo” con un gran sentido del humor, presto siempre al doble sentido, risueño saboreado su tabaco, con una educación de altura y con un sentido de pertenencia hacia todos los bailarines, bailarinas y bailarinas figurantes que lo convertían en un padre muy querido, en alguien que el implacable tiempo no ha podido borrar y sus historias se escuchan en todas partes del mundo, -dondequiera que exista un artista que perteneciera al Tropicana Santiago- ahí es invocado siempre con su jocosidad, su peleadera, su cariño y humo de tabaco.

La Agencia Turarte se suma a esta celebración.

Angel Rotger Lopez

En mi visita a Santiago en pleno periodo especial (años 90 del pasado siglo) tuve la oportunidad de conocerlo y compartir con él en LA PLACITA (Antonio Mora)